Dietista-Nutricionista en Lugo

Categoría: Nutrición

  • ¿Qué es la endometriosis?

    ¿Qué es la endometriosis?

    La endometriosis es una enfermedad en la cual, el tejido que crece normalmente en el interior del útero, crece fuera de éste. Puede crecer en los ovarios, las trompas de Falopio, el intestino o la vejiga, entre otros órganos y tejidos.

    La endometriosis puede causar dolor pélvico intenso, sangrado menstrual irregular, dolor durante las relaciones sexuales e incluso puede causar problemas de fertilidad en algunas mujeres.

    Aparato reproductor femenino

    En la endometriosis, el tejido endometrial puede migrar a lugares tan lejanos como el cerebro. La afectación extragenital afecta a entre un 3 y 37% de las mujeres que padecen endometriosis. Una de las zonas afectadas es el sistema digestivo, sobre todo el colon rectosigmoide, afectando a la digestión.

    Esta enfermedad es crónica y no tiene cura, pero existen diferentes tratamientos para aliviar los síntomas.

    Papel de la nutrición en la endometriosis

    La evidencia científica actual sugiere que la dieta y el estilo de vida pueden influir en la presencia de inflamación en el cuerpo, la actividad estrogénica, el ciclo menstrual y el metabolismo de las hormonas. Por lo tanto, la dieta y el estilo de vida también pueden afectar el riesgo de desarrollar endometriosis.

    Existen varias teorías que relacionan la endometriosis con la dismenorrea, que es el dolor asociado a la hemorragia menstrual debido a las contracciones menstruales del útero.

    Uno de los posibles factores que afectan tanto a la endometriosis como a la dismenorrea son los niveles de prostaglandinas.  Las prostaglandinas son sustancias parecidas a hormonas que se producen en el cuerpo en base a nuestra actividad o lo que comemos, por ejemplo, y actúan como mensajeros químicos generando otras reacciones corporales. Tienen una variedad de funciones importantes en el cuerpo, incluyendo la regulación de la inflamación, la coagulación, la contracción del músculo y la sensación de dolor.

    Inflamación en la endometriosis

    La inflamación es un proceso patológico que se da en cualquier parte del organismo mediada por una disfunción del sistema inmunitario y cursa con aumento de calor, enrojecimiento, hinchazón y dolor, entre otros. Manifestaciones que ocurren en la endometriosis.

    Existen prostaglandinas que promueven la inflamación y otras que ayudan con ella (más información). Un buen balance es importante porque podrían ayudar con la la inflamación y el dolor asociados con la endometriosis. Los ácidos grasos Omega-3 derivados de la dieta (EPA y DHA) aumentan los niveles de PG antiinflamatorias y se relacionaron con una reducción de la inflamación y, por lo tanto, con un menor dolor.

    Seguidamente podemos ver un gráfico que muestra, según un estudio prospectivo, el impacto de la sustitución de ácidos grasos en el riesgo de endometriosis. (Ver estudio de Missmer y col. (2010))

    En esta tabla podemos observar como el riesgo de endometriosis es menor (barras se desplazan a la izquierda) cuando se consume omega 3 en lugar de grasa saturada o grasa trans, y como aumenta considerablemente con el consumo de grasas trans en lugar de omega 3 (barra desplazada a la derecha).

    Oxidación en la endometriosis

    Otro factor que podría influir en esta patología son los polifenoles, que son moléculas con más de un grupo fenol que se encuentran en plantas. Algunos ejemplos son los taninos, flavonoides, la lignina o el resveratrol. Estas moleculas tienen una actividad antiinflamatoria y antioxidante.

    La oxidación es un proceso bioquímico de pérdida de electrones siempre asociado a otro de captación que llamamos reducción. Esta oxidación es fundamental para la vida pues participa en los procesos de obtención de la energía celular. Sin embargo cuando existe un exceso de oxidación aparece el estrés oxidativo y se generan radicales libres, moléculas que interactúan mucho y afectan a otras células, dañándolas, o al propio proceso inflamatorio.

    La fruta y la verdura se caracterizan por su alto contenido en polifenoles y su importante poder antioxidante, estabilizando los RL. Por esto, las recomendaciones de fruta son como mínimo 3 raciones diarias, siendo una de ellas del grupo de los cítricos para aumentar el aporte de vitamina C y al menos 2 raciones al día de verduras. Con estas recomendaciones aumentaremos el poder antiinflamatorio de la dieta. (Ver recomendaciones nutricionales para pacientes con endometriosis del “Hospital Univeritario La Paz”)

    Conclusión

    La endometriosis es un campo de investigación en expansión. Hay muy poca evidencia científica sobre los trastornos hormonales y los trastornos que afectan al aparato reproductor de la mujer.

    Afectan a esta condición muchos factores como el genético, el medioambiental o el social. En cambio, está claro que una alimentación equilibrada acompañada de ejercicio físico diario (es decir, cambios en el estilo de vida), pueden colaborar en una mejora de los síntomas e incluso disminuir el riesgo de padecer endometriosis.

    Artículo realizado por Cristina Méndez, alumna en prácticas en nuestra consulta y a la que agradecemos enormemente su labor y buena disposición para aprender 🙂

  • Psiconeuroinmunología, ¿qué pasa con esto?

    Psiconeuroinmunología, ¿qué pasa con esto?

    La psiconeuroinmunología nos ha abordado los últimos tiempos, aplicada a la nutrición, con promesas sobre la mejora de situaciones como los problemas digestivos o la inflamación pero, ¿qué es realmente?,¿actúa con base en la ciencia?, ¿es correcto aplicarlo a nivel nutricional?, ¿hay lucro éticamente reprochable?. Te lo contamos en este artículo.

    Los inicios de la psiconeuroinmunología

    A principios de la década de los 70 del psicólogo Robert Ader y el inmunólogo Nicholas Cohen realizaron un experimento en el que le dieron dos tipos de soluciones a unas ratas para ver como veía afectado el sistema inmune. La primera solución estaba constituida por un inmunosupresor y sacarina; la segunda solo por sacarina . Al suprimir el inmunosupresor y darles a las ratas solo la solución dulce se observó que los animales  mostraban igualmente los síntomas e incluso llegaban a morir. La magnitud y la respuesta esta directamente relacionada con el volumen de la solución. El resultado de esta investigación mostraba una posible conexión entre el sistema inmune y la respuesta psicológica.

    Después de esta investigación el psicólogo y el inmunólogo formaron la Psychoneuroinmunology Research Society con el objetivo de estudiar las interacciones comportamentales, neuronales y endocrinas con el sistema inmune. Es un campo interdisciplinario en el cual la nutrición no está específicamente señalada. La investigación es básicamente fisiológica cuyos resultados en animales y células no son extrapolables a la práctica clínica en la mayor parte los casos.

     La investigación es básicamente fisiológica cuyos resultados en animales y células no son extrapolables a la práctica clínica en la mayor parte los casos.

    Esto mismo lo afirmó el dietista-nutricionista Eduard Baladia en la jornada del codinucat sobre riesgos y peligros de los tratamientos sin base científica en 2017, añadiendo que la PNI no plantea terapias alternativas de eficacia probada por las autoridades sanitarias.

    Además en la misma jornada el endocrinólogo Andreu Nubiola comentaba que a pesar de que la PNI forma parte de un ámbito interdisciplinario, no es una especialidad médica. 

    Por tanto, queremos añadir que no es formación oficial de postgrado ni master, ni habilita para ejercer ninguna profesión.

    Intereses económicos

    Es precisamente desde ciertos intereses económicos por parte de individuos y empresas (que normalmente son ajenos a la profesión de DN) nacidos de la preocupación y desesperación de las personas en base a su sintomatología (digestiva, neurológica, fertilidad…) que se utiliza la PNI para hacer una campaña pseudocientífica con terapias dietéticas no probadas y planteando dietas milagro, provocando males adicionales a los que la siguen y aumentando el gasto a nivel sanitario.

    La PNI, nacida de esta entidades se sale del marco científico de investigación oficial, para abrir un nicho de mercado entorno a la nutrición y recurriendo en la práctica clínica al amimefuncionismo (término para afirmar un hecho en pocas personas y sin acreditación científica) sacado directamente de sus centros. Esto es importante ya que: 

    • No se puede contrastar lo que no está publicado y debidamente controlado y aleatorizado (¨esto es así porque yo lo digo así¨)
    • Los pacientes se sugestiona a un tratamiento super hincado de expectativas que esperan que funcione (efecto placebo).

    En materia digestiva sabemos que el estrés puede desencadenar síntomas digestivos. Por tanto, si a mi me genera tranquilidad estas expectativas con el tratamiento y me reduce el estrés haya cosas que puedan mejorar pero no por el tratamiento en sí. La manera de corroborar esto sería haciendo estudios científicos al respecto (bien diseñados) y publicándolos. Pero eso implicaría asumir un posible resultado contrario a estas expectativas. Otros campos donde suele suceder esto son por ejemplo las disciplinas pseudocientíficas de la osteopatía y acupuntura.

    La desinformación puede desembocar en no acudir con rapidez al tratamiento oficial con mayor evidencia y poner en serio riesgo la salud

    Riesgos de la psiconeuroinmunología aplicada a la nutrición

    Cuando la PNI es aplicada por estas entidades al campo de la nutrición se usan protocolos restrictivos como:

    • Eliminación de alimentos y demonización. Como es el caso del gluten y las legumbres tachadas de causar problemas de salud o incluso de tener un efecto tóxico en humanos.
    • Instauración de ayunos intermitentes y pocas ingestas al día para supuestamente mejorar la digestión y rendimiento deportivo.
    • Recomendación del uso de suplementos sin evidencia.
    • Uso de medicina natural en patologías en respuesta a una desconfianza a la medicina tradicional

    Sobra decir que ninguno de estos aspectos esta demostrado y que incluso pueden poner en riesgo la salud de las personas debido a:

    • Un mayor riesgo de TCA (trastorno de la conducta alimentaria).
    • Déficits nutricionales.
    • Una ingesta de suplementos por encima de lo recomendado (o sin estar justificado por una analítica) que pueden resultar tóxicos.
    • Desinformación, que puede desembocar en no acudir con rapidez al tratamiento oficial con mayor evidencia (es decir ir al médico)
    • Problemas digestivos (por ingesta de magnesio y déficits de fibra)…

    Muchos de los postulados de esta PNI moderna se pueden atajar rápidamente como por ejemplo, cuando alarman sobre la presencia de antinutrientes en alimentos sin tener en cuenta que se inactivan con simples cocciones o que en el balance inflamatorio la nutrición es un factor más bien pequeño frente al ejercicio o el descanso.

    Si quieres saber más sobre la PNI te recomendamos leer la posición del colegio de dietistas-nutricionistas de Cataluña sobre las terapias nutricionales relacionadas con mecanismos de acción investigados por la psiconeuroinmunología.


  • Algunos mitos y verdades de la pérdida de grasa

    Algunos mitos y verdades de la pérdida de grasa

    Se acerca el verano y es común que en redes los influencers promuevan la operación bikini, que consiste en perder peso y grasa de forma ultrarrápida.

    Si bien mercantilizar estas bajadas que se promocionan más allá de las leyes de la fisiología es algo poco ético lo cierto es que se realiza demasiado a menudo hasta por dietistas-nutricionistas como yo.

    Hoy os quiero traer algunos datos sobre la pérdida de grasa, que tanto nos trae de cabeza


    1. Oxidación de grasa y entrenamiento

    La grasa no se quema, se oxida. Con entrenamiento. Es un mito común que la pérdida de grasa se da en mayor medida en entrenamientos de baja intensidad. Es cierto que en esos límites de bajas pulsaciones se hace un uso más continuado de la grasa, pero éste se considera despreciable teniendo en cuenta el gasto calórico que hacemos.

    Cuando hacemos cualquier actividad física o nos movemos desde el minuto 1 siempre estamos quemando grasa, pero también oxidamos carbohidratos. Es un consumo mixto que va hacia un lado y hacia otro de la balanza. Lo que realmente determina la pérdida de grasa es el gasto calórico y se gasta más por unidad de tiempo cuando la intensidad sea más alta. Depende también del tiempo que entrenemos, igualmente la alta intensidad durante 5 minutos poco nos va a aportar.


    2. Comer grasa para perder grasa

    La grasa tiene la particularidad de ser muy saciante, pero también muy energética, mucho más que proteínas o carbohidratos (9 kcal/g vs 4 kcal/g). La afirmación de comer grasa para perderla procede en mayor medida de los fanáticos de las dietas muy bajas en carbohidratos o cetogénicas, la tribu de los «keto» por decirlo de alguna manera.

    Lo cierto es que lo que sucede aquí es puro déficit calórico y pérdida de agua al reducir los hidratos de carbono y por tanto el glucógeno muscular y hepático, que retiene agua (nos hidrata por decirlo así). Las personas que siguen dietas cetogénicas también dejan de comer cereales de desayuno ricos en azúcar (que no aporta nutrientes de interés) y ultraprocesados y consumen más alimentos frescos, cocinados y llenos de nutrientes.

    Si hiciéramos esto mismo, dejar de comer comida chatarra y sin valor, con un patrón de alimentación equilibrado como la dieta mediterránea obtendríamos exactamente lo mismo sin necesidad de un planteamiento tan distinto y agresivo.

    La proteína también suele estar más elevada al consumir más grasa porque carnes o pescados contienen ambas y eso contribuye al efecto de pérdida. Pero llega un punto que se deja de perder grasa principalmente porque es fácil pasarse a nivel energético con las grasas.

    Además, las grasas no precisan de insulina para su retirada de sangre e ingreso en la célula, lo pueden hacer directamente al tejido graso. Por eso mismo pasarnos con ellas puede acabar ejerciendo el efecto contrario que queremos conseguir.


    3. Comer mucha proteína para perder grasa

    Es cierto que un consumo más elevado de proteína puede mantener la masa muscular y mantener más elevado el gasto metabólico, que se reduce poco a poco cuando estamos en déficit calórico en una dieta. Esto es debido a que el músculo demanda recursos y perderlo es un desastre para mantener el peso perdido.

    Pero tampoco es una varita mágica. A menudo se tiende a consumir más proteína de la que podemos captar a nivel muscular. El ejemplo típico es aquella persona que va al gimnasio, entrena 5 minutos, se mira al espejo y luego le da un buen lingotazo a su batido de proteínas. Vamos, que no ha hecho nada y esa proteína no se va a convertir en músculo porque sí.

    Otra cosa a tener en cuenta es que la proteína sí tiene valor calórico y a menudo las fuentes proteicos van ligadas a fuente de grasa. Por tanto quizás estemos saliendo del déficit calórico que permita la pérdida de grasa haciendo esto.


    4. Cuanto menos grasa corporal, mejor

    Lo cierto es que no: cuanto menos grasa corporal puede ir peor. La grasa ejerce acciones hormonales y reguladoras además de la función energética. Por tanto tener ciertas reservas de grasa corporal es esencial para, por ejemplo, tener una mayor tolerancia al frío, que la menstruación se produzca o que los hombres produzcamos testosterona en cantidades adecuadas.

    La grasa además forma parte de las membranas lipídicas de las células y nos protege de daños que puedan sufrir los órganos a nivel mecánico.

    Y sin olvidarnos de las funciones de transporte de vitaminas solubles en grasa. Vitaminas como la D, tan de moda en estos tiempos por su relevancia para la función inmunitaria, no se podrían absorber. Que haya reservas también es importante para que circulen estas grasas en sangre y se produzca una buena absorción de vitaminas.


    5. Los macronutrientes son la clave

    De nuevo lo cierto es que no es así tal cual. Muchos micronutrientes influyen sobre el metabolismo de grasas como las vitaminas B1, B2 y B3 o los minerales magnesio o zinc.

    Además, la fibra es otro recurso útil para la pérdida de grasa, no sólo porque reduce la cantidad energética que absorbemos con cada comida y evita los excesos de grasa, encapsulándola, sino que también es fuente de polifenoles como los lignanos que regulan las grasas en sangre y ejercen ciertos efectos metabólicos en menor medida. Y desde luego sin la fibra nos costaría ir al baño bastante, estando más hinchados y dificultando la pérdida de peso.

    Como os digo siempre, no todo es arroz y pollo en el mundo de la nutrición para la estética corporal. Es un mito que hay que derribar poco a poco.


    6. Cuanto más déficit calórico, mejor

    Cuando estamos en déficit calórico por cualquier razón estamos generando una fuente de estrés. Si se junta con estrés laboral, malos hábitos de sueño o una mala nutrición puede ser una bomba de relojería para que no solo no perdamos peso sino que pongamos en riesgo la salud.

    Las pérdidas de peso y grasa tienen que ser supervisadas y a un ritmo adecuado para minimizar pérdida de masa muscular y déficits nutricionales.

    Además esta pérdida no siempre es lineal y a menudo se producen mesetas que impiden una mayor bajada. Lo ideal en este tipo de situaciones es que el déficit se intercale con periodos de una mayor ingesta de mantenimiento, para que no salgamos fatigados de la dieta y el cuerpo funcione como debe.

    Si descansas bien, controlas el estrés y vas poco a poco es probable que encuentres la clave para bajar peso y grasa y mantenerlo más tiempo.


    7. Ayunar es bien

    El ayuno funciona porque crea un déficit. Pero no funciona para todo el mundo ni genera mayores pérdidas de grasa que desayunar y mantener un déficit.

    El hecho de ayunar a algunas personas les genera un estrés innecesario. A menudo se recurre a él porque se crea un clima de odio hacia las 5 comidas que se habían prodigado hasta ahora por algunos dinosaurios de la nutrición poco actualizados. Pero no tiene mucha razón de ser.

    Ya sean 2, 3, 4, 5 o 6 comidas al día, se desayune o no se desayune, lo importante es que ese plan se adapte a ti, que te permita crear un déficit sin estrés y que sea un plan de alimentación que te permita una nutrición de calidad.

    De nada sirve el ayuno si nuestra alimentación es bastante precaria, podemos acabar con una malnutrición o, en el peor de los casos, una desnutrición además de por ejemplo trastornos digestivos o de conducta de la alimentación.


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  • Los cuerpos y el deporte

    Los cuerpos y el deporte

    No todos los cuerpos son iguales. Es algo que repetimos mucho los nutricionistas y, sin embargo, el mensaje que cala sigue siendo otro. El “amimefuncionismo”. Esa aproximación que defiende que cualquier cosa hecha por alguien que ha bajado de peso le va a funcionar al siguiente. Veamos algo más de este fenómeno antes de pasar a ver tipos de cuerpos, para ilustrarnos.


    De paciente a motivador

    Es común que aquellos que defienden su método a capa y espada proclamen la validez de su método con una sola prueba. ¿Sabéis cuál? En efecto, ellos mismos con sus cuerpos. No me malentendáis, no hay ningún problema en estar orgulloso de un cambio que has sufrido para bien a nivel de composición corporal. Pero otra cosa muy distinta es generar falsa información en base a un supuesto caso de éxito individual.

    En base a este cambio físico estos emprendedores se vienen arriba y ahí es cuando se transforman en asesores, coaches o motivadores. A cambio de un dinero, claro, pero sin dar esta información así de primeras para que Hacienda, Sanidad, Educación o quienquiera que deba estar implicado en materia reguladora. Hablando de educación, rara vez tienen algún título oficial para elaborar dietas (técnico superior en dietética o dietista-nutricionista).

    Y entonces aparecen sus métodos para conseguir ese supuesto cambio (que igual nunca ha tenido lugar). Le ponen nombres y apellidos, unos cuantos suplementos, unas cuantas promesas fisiológicamente imposibles de conseguir en poco tiempo y te echan la culpa si no alcanzas a estar como ellos. Porque su método es infalible, no puedes dudar de él.

    Método que incluye dietas como ideales que, por cierto, acostumbran a ser extremas en alguna cosa o simplifican y reducen al absurdo lo que sabemos de nutrición y composición corporal. Por ejemplo se ven dietas bajas en carbohidratos (lowcarb, cetogénica), bajas en grasas (lowfat), sin ultraprocesados (realfood), a base de zumos detox, a base de carne (carnívora) o denostando un alimento o grupo de alimentos sin fundamento claro (paleo). Por ejemplo.


    Las grietas en los métodos

    Os voy a dar diez claves rápidas para saber distinguir los principales fallos en estos planteamientos:


    1. Los carbohidratos o la grasa en la dieta no son el problema. Se puede obtener exceso calórico de ambos y ganar peso. Cómo los gestiones en tu día a día es clave, si se adaptan a ti o no. No lo es su presencia o ausencia en tu plato.
    2. Bajar los carbohidratos al límite hace perder algo más de peso porque se pierde mayormente agua. Y bajar mucho la grasa tiene como consecuencia posibles problemas hormonales, como amenorrea o baja testosterona. EQUILIBRIO.
    3. La insulina no solo se secreta comiendo carbohidratos. También con grasa y proteína (de hecho en base a los últimos estudios es la proteína la que tiene una acción secretora más potente). Y no es la causante de la obesidad.
    4. COMES ALIMENTOS, no nutrientes aislados. Los macarrones además de carbohidratos también tienen proteína o grasa (aunque poca). O los cacahuetes carbohidratos y no solo grasa… Separarlos por macros es un error.
    5. Si comes ultraprocesados en momentos puntuales no vas a empeorar tu salud ni te vas a morir. También se puede engordar con comida real si te excedes a nivel calórico, es un balance semanal más que diario y hay que ver la TENDENCIA.
    6. No por tomar más proteína conseguirás mejores resultados. Si no se acompaña de deporte la absorción muscular disminuye y el exceso proteico sale del cuerpo por heces u orina. Y, como todo, son alimentos que contribuyen al balance calórico. Sí, puedes engordar comiendo proteína.
    7. Sin una buena base de alimentación y ejercicio físico todo suplemento no cumplirá su función (y hay que tener la debida formación para pautarlos y que no pase como con la reciente alarma de la AESAN por el fallecimiento de una mujer por toma de un suplemento)
    8. La capacidad de muscular es inherente a cada persona. Va en tus genes. No puedes ser otra persona. Ídem para la capacidad de pérdida de grasa u oxidación de carbohidratos. Es una materia compleja que no se arregla con proporciones de macros y volúmenes de entrenamiento.
    9. Estos programas no persiguen la autoaceptación ni enseñan a comer saludablemente. Sólo se centran en números. Podrías cuadrar esos números comiendo donuts y tendría otras consecuencias más allá del peso (cardiovasculares, intolerancia a la glucosa, hepáticas…)
    10. La ciencia evalúa muchos casos para llegar a una conclusión sobre cualquier método dietético. Con sus pros y sus contras. Cualquier caso individual (como el de cualquier influencer) además de no servir para evaluar eficacia o seguridad de un planteamiento dietético no se puede tener en cuenta para la población por simple fuerza estadística.

    ¿Hacer o no hacer dieta? Esa es la cuestión.

    No estoy en contra de generar un plan dietético para conseguir un objetivo (consensuado) si se hace con garantías, con el tiempo suficiente y lo plantea un titulado oficial en dietética y nutrición. Porque a veces se nos olvida que una mala nutrición puede traer problemas independientes del peso, como he mencionado.

    Pero es cierto que un plan más abierto, que enseñe el valor de la alimentación, que cree buenos hábitos… tiene más garantías de éxito ya no solo para mantener un peso saludable sino para salvaguardar la salud. Ahora que estamos en tiempos de coronavirus y queremos potenciar el sistema inmune deberíamos darnos cuenta que diez años de excesos no se van a solucionar en diez días.

    Es importante entender que no todo depende de la alimentación. Importan tanto el ejercicio físico y el autocuidado, tanto físico como mental, que hagamos de nosotros mismos. La salud mental es la gran olvidada en esta sociedad, la que generará graves problemas en el futuro y que además está íntimamente ligada al propio metabolismo o a trastornos como el intestino irritable.

    Quizás llegues a tu objetivo o no. Tarde o temprano. Pero en cualquier caso busca que sea un objetivo saludable y no desesperes, sé perseverante.


    La falacia del cuerpo perfecto

    No existe un cuerpo perfecto. Hay muchas formas de cuerpos distintas, lo que pasa es que no las ves porque la gente lleva capas de ropa encima a todas horas.  ¡Y todos están bien!

    Nuestros principales críticos somos nosotros y muchas veces no hay motivos de salud detrás de estas críticas internas. Queremos gustar, pero nos olvidamos que somos más que trozos de carne.

    Hace poco leía a un nutricionista comentar en redes que el que quiera luchar por su físico que adelante. Que si hacer dieta y controlar los macros era un objetivo que lo hiciera. Que se motivara con gente con el físico que querría para él. Estoy de acuerdo con la parte de mejorar físicamente SI ES CON SALUD Y SE ACEPTAN LOS LÍMITES PERSONALES. Pero no con la de compararse con nadie, porque crea unas expectativas que pueden no ser reales.

     Y ya que tanto se habla de estrés últimamente, sabed que este tipo de cosas pueden generar estrés y sufrimiento. Y es muy fácil que todo se salga de control y generemos un problema serio.

    Para concluir, existen campañas para visibilizar la diversidad de cuerpos como algo positivo y que no hay que esconder que me parecen geniales, como la de Dove.

    También lo ha habido a nivel de deporte en deportistas de alto nivel. Fotografiados para el book «Athletes» de Howard Schatz y Beverly Ornstein, estos aparecían desnudos. Algunos con más grasa o masa muscular que otros, caderas más o menos anchas… pero sobre todo sanos (salvando algún deporte que por sus peculiaridades pudiese suponer algún problema para la salud como podría ser el sumo, que da debate para otro post).

    Rendimiento no va ligado a una estética ideal. Y lo traigo a colación para que se entienda que la diversidad de cuerpos es buena.

    Seguramente existan cuerpos que no te atraigan físicamente, pero otros sí. ¿Y si al de al lado no le gusta ese cuerpo que a ti te gusta pero sí el otro que tú descartaste?. ¿Y qué pasaría si todos fuésemos iguales unos a otros?. Os dejo con las fotos para que juzguéis vosotros mismos.


    https://www.instagram.com/p/BI2bXWKBT4g/
    Distintos cuerpos de hombres deportistas de élite fotografiados por Howard Schatz y Beverly Ornstein.

    https://www.instagram.com/p/BHz55aHjlZW/
    Distintos cuerpos de mujeres deportistas de élite fotografiados por Howard Schatz y Beverly Ornstein.

    A veces lo que nos hace imperfectos es nuestra búsqueda de la perfección.


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  • ¡Te doy la bienvenida a mi nueva página!

    ¡Te doy la bienvenida a mi nueva página!


    Imagen de perfil de Ricardo Estévez frente a una pared de madera

    Me llamo Ricardo y llevo 5 años dedicándome a mi pasión: la nutrición.

    Al margen de mi consulta de nutrición, los últimos años he podido colaborar con Televisión de Galicia, Cruz Roja Española o institutos de la zona de Lugo.

    Tanto si es la primera vez que te dejas caer por aquí como si ya eras habitual de mis entradas de blog y mi actividad en redes, ¡quiero darte la bienvenida y que disfrutes de mi nueva página web!

    En ella intentaré plasmar mi visión de la nutrición, las infografías y colaboraciones que voy realizando, alguna receta de vez en cuando y como principal novedad introduciré una sección de podcasting.


    ¿Cómo puedo ayudarte como dietista-nutricionista?

    Tanto si quieres regular tu peso, mejorar tu salud o simplemente aprender sobre nutrición y conocer fuentes fiables puedo ayudarte a conseguirlo. Por medio de consultas, propuestas de menús, charlas, cursos… estaré ahí para lo que necesites tú, tu familia o tu organización. Los dietistas-nutricionistas somos sanitarios con capacidad de atención clínica y asesoramiento tanto en ámbito público como privado.

    Algunos de mis últimos trabajos en el ámbito empresarial lo han constituido la asesoría a Como en casa, comida para llevar o los análisis de producto en el caso de El Amasadero.

    Una mano sosteniendo una cinta de medir y un plicómetro

    También puedo ayudarte midiendo tus perímetros corporales y pliegues cutáneos, además de los valores de peso y estatura, para darte una valoración profesional sobre tu estado físico y de salud. De forma online también se puede practicar y te enseñaré cómo hacerlo.

    Como profesional sé que no todo depende del peso y así lo hago saber en mis consultas y en mis redes sociales. El peso es una medida muy volátil y depende la hora de pesaje, la comida y bebida en el estómago, los niveles de estrés, toma de medicamentos o condiciones patológicas. Por eso la antropometría se vuelve fundamental para no dar una opinión sesgada sobre la salud.

    Mi filosofía, en definitiva, parte del cambio de hábitos. Aunque es cierto que en algunos casos unas pautas rígidas hacen llegar del punto A al punto B de manera ligeramente más rápida, de nada nos sirve si después volvemos hacia atrás. Debemos enfocarnos en el largo plazo y en el bienestar.

    En cambio, si aprendemos a comer, cambiando algunos hábitos y convirtiéndolos en rutina al final del camino podremos mantener unos objetivos realistas y adecuados. Digo esto último porque no todos los cuerpos son iguales, ni las situaciones que los rodean y a la vez eso nos hace únicos. Algo muy sencillo pero que en la sociedad se ignora, fruto de la idealización del cuerpo perfecto y la imposición de esa imagen por los distintos canales de comunicación.


    Retos de etapa

    En esta nueva fase de mi vida laboral me gustaría llegar a donde no me había atrevido a explorar todavía. Me gustaría hacer mi labor de manera más interactiva y multimedia, sobre todo desde mi nueva página. Creo que puedo divulgar más y mejor nutrición de calidad de este modo.

    Por supuesto el teletrabajo está a la orden del día y las labores online pasarán a demandar más tiempo que hasta ahora. Renovarse o morir, como reza el dicho popular. Es algo a lo que todos los profesionales, también sanitarios, nos veremos abocados los próximos años y que acabará siendo normal para pacientes y clientes.


    Agradecimientos

    Me gustaría dar las gracias a Sergio y Eva, de Web de Nutris, por su ayuda en la creación de la página en esta nueva etapa. Han tenido un duro trabajo conmigo porque, admitámoslo, soy muy perezoso para estos temas. Y más teniendo en cuenta la situación de amenaza por el coronavirus, la angustia por el confinamiento y la incertidumbre laboral que estamos sufriendo los dietistas-nutricionistas como autónomos.

    En los próximos días iré subiendo contenido nuevo a la red. Mientras tanto puedes seguirme en las redes sociales, pedirme información o suscribirte a la newsletter para estar informado de mis aventuras. ¿Te ha gustado el nuevo diseño de mi página web?



    Photo by Annie Spratt on Unsplash

    Come comida. No demasiada. Mayormente plantas

    Michael Pollan
  • ¿Por qué nos radicalizamos?

    ¿Por qué nos radicalizamos?

    Es normal que en los tiempos que corren hoy por hoy las personas indaguen sobre mejorar su salud física y su bienestar en Internet y redes sociales.

    Concretamente como profesional me preocupa el auge del volcado en la red de ciertos mensajes que pueden resultar dañinos para el usuario sin este saberlo.

    En concreto me voy a referir a los mensajes en nutrición y, si bien pueden provenir de personas formadas por un alma máter adecuada (grados universitarios en NHyD y ciclos superiores de dietética) en muchos otros no sucede así (blogueros, ingenieros hablando de dietas, asistentes a cursos de nutrición online no profesionalizantes, coaches…).

    Quiero decir, parece que la población de manera natural quiere saber sobre nutrición humana, comprender el cuerpo humano y mejorar su entorno más cercano.

    Y eso está bien, porque significa que se está creando una consciencia social más fuerte que antes respecto al estilo de vida y la alimentación.

    Pero una cosa es querer saber y otra querer educar, aleccionar o creer saber sobre nutrición sin ser dietista-nutricionista (o técnico superior).

    Si vosotros, público, tuvierais una hemorragia estomacal bastante seria, estoy seguro que iríais antes a vuestro médico más cercano que a que el curandero de turno os pusiera unas cataplasmas o al online-doctor de la página más insegura de la red, ¿verdad que sí?.

    Pues en nutrición pasa lo mismo y todo tiene sus consecuencias, sobre todo al hablar de temas que no tienen un consenso claro o aún están bajo investigación.

    Estos son algunos de los temas que surgen cada cierto tiempo y se repiten cíclicamente hasta el cansancio:

    • Dieta alta en grasas vs dieta alta en carbohidratos (adicionalmente puede ir asociada a un problema de salud como la diabetes)
    • Efectos del ayuno en personas de todo tipo
    • Algún alimento concreto y cáncer
    • Problemas nutricionales en grupos que llevan una alimentación determinada
    • Suplementar tal nutriente es muy bueno en tal enfermedad o situación.

    Entre otros.

    Estos estudios, aunque a priori puedan parecer fiables (un hombre es inocente hasta que se demuestre lo contrario) pueden esconder una realidad muy distinta, una realidad que pueda incluso invalidar dichos estudios.

    Hablamos entonces de los llamados “factores de confusión”, aquellos determinantes presentes en la construcción del diseño experimental del estudio que alteran el resultado final (lo “confunden”).

    Entre otros está, por ejemplo, no preguntar sobre hábitos de vida y ejercicio físico previamente a entender el efecto de una dieta concreta o bien no tener un cuestionario validado de consumo y frecuencia de alimentos (y entonces nos encontraremos con datos que no son incluidos o nunca se han llegado a dar).

    Esto puede alterar MUCHÍSIMO el resultado de un estudio, y podemos llegar a considerar positiva una dieta rica en Nocilla si los sujetos entrenan 8 horas al día cuando a todas luces este hábito es perjudicial.

    Al margen de esto, otro error muy común es no contar con una muestra de población suficiente que justifique las afirmaciones que se vierten por parte del investigador/ divulgador.

    No son pocos los estudios sobre ayuno que se ven de 8 personas. Y en concreto he llegado a ver alguno que en vez de escoger aleatoriamente a los sujetos ya los selecciona de modo que realicen ayunos (lo cual le resta valor estadístico una vez más) o unos sean deportistas y otros no pero sin separar por categorías, todos al montón (EA!).

    Finalmente están el sesgo ideológico y el conflicto de intereses. El primero viene siendo que si voy divulgando por ahí que las vacas sufren al mugirlas y elaboro un estudio sobre calidad de la leche, hay una alta probabilidad de que vaya a hablar mal de la leche para que se deje de mugir a las vacas.

    En cambio, el segundo es si directamente me paga una empresa de refrescos azucarados para hacer un estudio sobre el azúcar y su interpretación para la salud humana y curiosamente me sale todo positivo para este tema.

    No siempre los sesgos ideológicos y los conflictos de intereses tienen por qué influir, y puede haber colaboraciones muy fructíferas que ayuden a comprender ciertas vertientes de la alimentación humana, pero se tiene que CONTRASTAR siempre lo que se escribe y elabora con la literatura existente y segur unas metodologías correctas, sin mentir.

    A priori, nos fiaremos siempre más de estudios que no tengan estos sesgos o conflictos y que no escatimen en el debate.

    En cuanto al propio diseño del estudio, los hay realizados en entornos controlados y con la muestra de sujetos dividida aleatoriamente (Ensayos Clínicos o “Trials) y los hay que son poblacionales y donde prima la observación de unos determinados hechos.

    En este caso, los Trials suelen ser la mejor opción, siempre teniendo en cuenta lo anterior y los observacionales suelen tener sus “peros”.

    Esto es, si yo por ejemplo analizo la incidencia de diabetes y el consumo de carne pero no pregunto todo lo que tengo que preguntar, no escojo bien a la población objetivo o no lo homogeinizo como debo, igual llego a asociar que la carne causa diabetes y no ser así.

    También existen las revisiones sistemáticas sobre un tema en concreto (presentación resumida de resultados de diversos estudios en uno sólo) o meta-análisis de los mismos (elaboración que usa métodos estadísticos para combinar los resultados de dos o más estudios), que al ser recopilaciones de estudios al respecto pueden tener más fuerza que un estudio aislado (recordemos de nuevo la importancia de una buena metodología y selección de los estudios).

    Y todo esto sin meternos en fregados de análisis estadístico, que hay modelos de análisis más apropiados para una cosa u otra y eso sería rizar el rizo.

    Como se ve, se debe de tener mucho cuidado con lo que se lee. Pero es tendencia humana querer ir a contracorriente y romper las normas.

    Está de moda decir “la educación universitaria no vale un duro”, “hay que actualizarse”, “las vacunas causan muerte y todo tipo de reacciones adversas” o “desconfía de los médicos, que están pagados por farmacéuticas”.

    Todo esto en base a evidencia ninguna; en muchos casos el modus operandi es odio al sistema por trauma previo (educación universitaria), querer lucrarse al margen de la verdad (movimiento antivacunas y herboristas charlatanes, cursos de nutrición no profesionalizantes para profesionales y no profesionales a la vez escondiendo la no habilitación) o simplemente, la motivación final es por tener alma de troll, como se conoce en Internet a aquellos que sólo quieren causar caos y polémica.

    Porque, por ejemplo, la persona que te recomienda sus cursos hizo el grado universitario anteriormente y sabe lo que sabe gracias al mismo. O que existe gente sin vacunar que puede sobrevivir gracias al entorno inmunizado que generan las vacunas al actuar en el resto de la población.

    Vivimos en mundo que se publican estudios en redes sociales según lo rompedores que sean con lo que se viene haciendo hasta el momento para conseguir el ”me gusta”  fácil, el “retweet” y otras tantas cosas que liberan dopamina a corto plazo (y engrosan el bolsillo del que publica normalmente).

    Pero que a la larga pueden resultar perjudiciales, sobre todo si el público que lee ese estudio se cree a pies juntillas lo que pone, a menudo quedándose sólo con el resumen (Abstract) o con las conclusiones del mismo (que como hemos comentado pueden ser una basura).

    Auténticos expertos en salud pública están saliendo de las redes sociales, y muchas veces ni siquiera están formados para ello o saben lo que implica redactar un estudio científico. Esto me preocupa.

    Tomando por ejemplo una dieta típica, no todas las personas responden de la misma manera. Si tú vendes que una dieta alta en grasas ayuda a adelgazar más rápido, la gente de seguro querrá hacer esa dieta.

    Y te estás olvidando de las adaptaciones metabólicas que hay detrás, del estrés que le puedes producir a la persona (unido al que le genera su vida diaria y su trabajo), de que algunas personas tienden a acumular esas grasa más fácilmente que otras, del aliento fétido en cetosis, de la sensación de fatiga, de la toxicidad por vitaminas liposolubles (cuyo vehiculo a la hora de su absorción es la grasa alimentaria)…

    En fin, muchas cosas que no se miran. No todo es el peso o el % de masa grasa.  Y por eso, existimos los DIETISTAS-NUTRICIONISTAS.

    Para hacernos responsables de todo esto (os reto a ir a pedirle responsabilidades a un tuitero a posteriori, ya veréis lo que tarda en cerrar la cuenta e irse a Cancún).

    Ahora bien, si sabemos que cada alimento tiene unas cosas buenas y otros otras (fibra en fruta, minerales en frutos secos…) por qué nos quedamos con cosas tan vacías como el contenido en un macronutriente en concreto?.

    He llegado ver a gente decir que es bueno que la población siga una dieta alta en grasas a base de bacon. Sí, BACON, como lo oyes. BACON FRITO. Porque aseguraban bajar más rápido de peso.

    ¿Y los hidrocarburos aromáticos policíclicos de la fritura?, ¿y los deshechos de la carne que quedan en el conducto intestinal?, ¿y el estreñimiento?, ¿y la falta de vitaminas del grupo B?, ¿y la deshidratación?, ¿y el exceso de proteína animal?, ¿y los triglicéridos sanguíneos?. Por supuesto, nada de esto nos tendría que preocupar en una alimentación saludable y equilibrada, pero aquí se daría el caso, desde luego.

    El culto al bacon frito, en su máximo «esplendior»

    Todo esto es una locura que espero que pare pronto, porque es ridículo lo que se está viendo bajo el paraguas de estar “divulgando ciencia”.

    ¿Quién otorga el carné de divulgador a esta gente no preparada para ello, amantes del “like”?. ¿Quién vigila a los divulgadores?. ¿Cómo podemos evitar que viejos problemas que se creían solucionados resurjan (como el caso del niño que murió en Cataluña por difeteria)?.

    Y, sobre todo, ¿por qué nos gusta tan poco el mensaje más cauto y con más evidencia?, ¿nos va la marcha o algo así?.

    Espero os haya gustado mi artículo de opinión y sobre todo que os haya hecho reflexionar sobre aquello que leemos en redes sociales y no está razonado como se debería.

    No es culpa vuestra, es culpa de aquel que expone sin saber. Leer bien un estudio científico es muy difícil y por eso hay paneles de expertos que llegan a conclusiones. 

    La ciencia y la salud avanzan, quizás más lenta de lo que nos gustaría, pero avanza, y debemos tener unos estándares de calidad de la educación y la información para no meter la pata y generar consecuencias que pueden ser fatales.

    «Twitter«, by Christopher is licensed under CC BY-SA 2.0

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Ricardo Estévez

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