Dietista-Nutricionista en Lugo

Categoría: Nutrición

  • Los cuerpos y el deporte

    Los cuerpos y el deporte

    No todos los cuerpos son iguales. Es algo que repetimos mucho los nutricionistas y, sin embargo, el mensaje que cala sigue siendo otro. El “amimefuncionismo”. Esa aproximación que defiende que cualquier cosa hecha por alguien que ha bajado de peso le va a funcionar al siguiente. Veamos algo más de este fenómeno antes de pasar a ver tipos de cuerpos, para ilustrarnos.


    De paciente a motivador

    Es común que aquellos que defienden su método a capa y espada proclamen la validez de su método con una sola prueba. ¿Sabéis cuál? En efecto, ellos mismos con sus cuerpos. No me malentendáis, no hay ningún problema en estar orgulloso de un cambio que has sufrido para bien a nivel de composición corporal. Pero otra cosa muy distinta es generar falsa información en base a un supuesto caso de éxito individual.

    En base a este cambio físico estos emprendedores se vienen arriba y ahí es cuando se transforman en asesores, coaches o motivadores. A cambio de un dinero, claro, pero sin dar esta información así de primeras para que Hacienda, Sanidad, Educación o quienquiera que deba estar implicado en materia reguladora. Hablando de educación, rara vez tienen algún título oficial para elaborar dietas (técnico superior en dietética o dietista-nutricionista).

    Y entonces aparecen sus métodos para conseguir ese supuesto cambio (que igual nunca ha tenido lugar). Le ponen nombres y apellidos, unos cuantos suplementos, unas cuantas promesas fisiológicamente imposibles de conseguir en poco tiempo y te echan la culpa si no alcanzas a estar como ellos. Porque su método es infalible, no puedes dudar de él.

    Método que incluye dietas como ideales que, por cierto, acostumbran a ser extremas en alguna cosa o simplifican y reducen al absurdo lo que sabemos de nutrición y composición corporal. Por ejemplo se ven dietas bajas en carbohidratos (lowcarb, cetogénica), bajas en grasas (lowfat), sin ultraprocesados (realfood), a base de zumos detox, a base de carne (carnívora) o denostando un alimento o grupo de alimentos sin fundamento claro (paleo). Por ejemplo.


    Las grietas en los métodos

    Os voy a dar diez claves rápidas para saber distinguir los principales fallos en estos planteamientos:


    1. Los carbohidratos o la grasa en la dieta no son el problema. Se puede obtener exceso calórico de ambos y ganar peso. Cómo los gestiones en tu día a día es clave, si se adaptan a ti o no. No lo es su presencia o ausencia en tu plato.
    2. Bajar los carbohidratos al límite hace perder algo más de peso porque se pierde mayormente agua. Y bajar mucho la grasa tiene como consecuencia posibles problemas hormonales, como amenorrea o baja testosterona. EQUILIBRIO.
    3. La insulina no solo se secreta comiendo carbohidratos. También con grasa y proteína (de hecho en base a los últimos estudios es la proteína la que tiene una acción secretora más potente). Y no es la causante de la obesidad.
    4. COMES ALIMENTOS, no nutrientes aislados. Los macarrones además de carbohidratos también tienen proteína o grasa (aunque poca). O los cacahuetes carbohidratos y no solo grasa… Separarlos por macros es un error.
    5. Si comes ultraprocesados en momentos puntuales no vas a empeorar tu salud ni te vas a morir. También se puede engordar con comida real si te excedes a nivel calórico, es un balance semanal más que diario y hay que ver la TENDENCIA.
    6. No por tomar más proteína conseguirás mejores resultados. Si no se acompaña de deporte la absorción muscular disminuye y el exceso proteico sale del cuerpo por heces u orina. Y, como todo, son alimentos que contribuyen al balance calórico. Sí, puedes engordar comiendo proteína.
    7. Sin una buena base de alimentación y ejercicio físico todo suplemento no cumplirá su función (y hay que tener la debida formación para pautarlos y que no pase como con la reciente alarma de la AESAN por el fallecimiento de una mujer por toma de un suplemento)
    8. La capacidad de muscular es inherente a cada persona. Va en tus genes. No puedes ser otra persona. Ídem para la capacidad de pérdida de grasa u oxidación de carbohidratos. Es una materia compleja que no se arregla con proporciones de macros y volúmenes de entrenamiento.
    9. Estos programas no persiguen la autoaceptación ni enseñan a comer saludablemente. Sólo se centran en números. Podrías cuadrar esos números comiendo donuts y tendría otras consecuencias más allá del peso (cardiovasculares, intolerancia a la glucosa, hepáticas…)
    10. La ciencia evalúa muchos casos para llegar a una conclusión sobre cualquier método dietético. Con sus pros y sus contras. Cualquier caso individual (como el de cualquier influencer) además de no servir para evaluar eficacia o seguridad de un planteamiento dietético no se puede tener en cuenta para la población por simple fuerza estadística.

    ¿Hacer o no hacer dieta? Esa es la cuestión.

    No estoy en contra de generar un plan dietético para conseguir un objetivo (consensuado) si se hace con garantías, con el tiempo suficiente y lo plantea un titulado oficial en dietética y nutrición. Porque a veces se nos olvida que una mala nutrición puede traer problemas independientes del peso, como he mencionado.

    Pero es cierto que un plan más abierto, que enseñe el valor de la alimentación, que cree buenos hábitos… tiene más garantías de éxito ya no solo para mantener un peso saludable sino para salvaguardar la salud. Ahora que estamos en tiempos de coronavirus y queremos potenciar el sistema inmune deberíamos darnos cuenta que diez años de excesos no se van a solucionar en diez días.

    Es importante entender que no todo depende de la alimentación. Importan tanto el ejercicio físico y el autocuidado, tanto físico como mental, que hagamos de nosotros mismos. La salud mental es la gran olvidada en esta sociedad, la que generará graves problemas en el futuro y que además está íntimamente ligada al propio metabolismo o a trastornos como el intestino irritable.

    Quizás llegues a tu objetivo o no. Tarde o temprano. Pero en cualquier caso busca que sea un objetivo saludable y no desesperes, sé perseverante.


    La falacia del cuerpo perfecto

    No existe un cuerpo perfecto. Hay muchas formas de cuerpos distintas, lo que pasa es que no las ves porque la gente lleva capas de ropa encima a todas horas.  ¡Y todos están bien!

    Nuestros principales críticos somos nosotros y muchas veces no hay motivos de salud detrás de estas críticas internas. Queremos gustar, pero nos olvidamos que somos más que trozos de carne.

    Hace poco leía a un nutricionista comentar en redes que el que quiera luchar por su físico que adelante. Que si hacer dieta y controlar los macros era un objetivo que lo hiciera. Que se motivara con gente con el físico que querría para él. Estoy de acuerdo con la parte de mejorar físicamente SI ES CON SALUD Y SE ACEPTAN LOS LÍMITES PERSONALES. Pero no con la de compararse con nadie, porque crea unas expectativas que pueden no ser reales.

     Y ya que tanto se habla de estrés últimamente, sabed que este tipo de cosas pueden generar estrés y sufrimiento. Y es muy fácil que todo se salga de control y generemos un problema serio.

    Para concluir, existen campañas para visibilizar la diversidad de cuerpos como algo positivo y que no hay que esconder que me parecen geniales, como la de Dove.

    También lo ha habido a nivel de deporte en deportistas de alto nivel. Fotografiados para el book «Athletes» de Howard Schatz y Beverly Ornstein, estos aparecían desnudos. Algunos con más grasa o masa muscular que otros, caderas más o menos anchas… pero sobre todo sanos (salvando algún deporte que por sus peculiaridades pudiese suponer algún problema para la salud como podría ser el sumo, que da debate para otro post).

    Rendimiento no va ligado a una estética ideal. Y lo traigo a colación para que se entienda que la diversidad de cuerpos es buena.

    Seguramente existan cuerpos que no te atraigan físicamente, pero otros sí. ¿Y si al de al lado no le gusta ese cuerpo que a ti te gusta pero sí el otro que tú descartaste?. ¿Y qué pasaría si todos fuésemos iguales unos a otros?. Os dejo con las fotos para que juzguéis vosotros mismos.


    https://www.instagram.com/p/BI2bXWKBT4g/
    Distintos cuerpos de hombres deportistas de élite fotografiados por Howard Schatz y Beverly Ornstein.

    https://www.instagram.com/p/BHz55aHjlZW/
    Distintos cuerpos de mujeres deportistas de élite fotografiados por Howard Schatz y Beverly Ornstein.

    A veces lo que nos hace imperfectos es nuestra búsqueda de la perfección.


    Si quieres mejorar tu alimentación y tu salud pide cita siempre con un profesional. Puedes ver mi agenda y reservar una consulta conmigo clicando en el siguiente enlace:


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  • ¡Te doy la bienvenida a mi nueva página!

    ¡Te doy la bienvenida a mi nueva página!


    Imagen de perfil de Ricardo Estévez frente a una pared de madera

    Me llamo Ricardo y llevo 5 años dedicándome a mi pasión: la nutrición.

    Al margen de mi consulta de nutrición, los últimos años he podido colaborar con Televisión de Galicia, Cruz Roja Española o institutos de la zona de Lugo.

    Tanto si es la primera vez que te dejas caer por aquí como si ya eras habitual de mis entradas de blog y mi actividad en redes, ¡quiero darte la bienvenida y que disfrutes de mi nueva página web!

    En ella intentaré plasmar mi visión de la nutrición, las infografías y colaboraciones que voy realizando, alguna receta de vez en cuando y como principal novedad introduciré una sección de podcasting.


    ¿Cómo puedo ayudarte como dietista-nutricionista?

    Tanto si quieres regular tu peso, mejorar tu salud o simplemente aprender sobre nutrición y conocer fuentes fiables puedo ayudarte a conseguirlo. Por medio de consultas, propuestas de menús, charlas, cursos… estaré ahí para lo que necesites tú, tu familia o tu organización. Los dietistas-nutricionistas somos sanitarios con capacidad de atención clínica y asesoramiento tanto en ámbito público como privado.

    Algunos de mis últimos trabajos en el ámbito empresarial lo han constituido la asesoría a Como en casa, comida para llevar o los análisis de producto en el caso de El Amasadero.

    Una mano sosteniendo una cinta de medir y un plicómetro

    También puedo ayudarte midiendo tus perímetros corporales y pliegues cutáneos, además de los valores de peso y estatura, para darte una valoración profesional sobre tu estado físico y de salud. De forma online también se puede practicar y te enseñaré cómo hacerlo.

    Como profesional sé que no todo depende del peso y así lo hago saber en mis consultas y en mis redes sociales. El peso es una medida muy volátil y depende la hora de pesaje, la comida y bebida en el estómago, los niveles de estrés, toma de medicamentos o condiciones patológicas. Por eso la antropometría se vuelve fundamental para no dar una opinión sesgada sobre la salud.

    Mi filosofía, en definitiva, parte del cambio de hábitos. Aunque es cierto que en algunos casos unas pautas rígidas hacen llegar del punto A al punto B de manera ligeramente más rápida, de nada nos sirve si después volvemos hacia atrás. Debemos enfocarnos en el largo plazo y en el bienestar.

    En cambio, si aprendemos a comer, cambiando algunos hábitos y convirtiéndolos en rutina al final del camino podremos mantener unos objetivos realistas y adecuados. Digo esto último porque no todos los cuerpos son iguales, ni las situaciones que los rodean y a la vez eso nos hace únicos. Algo muy sencillo pero que en la sociedad se ignora, fruto de la idealización del cuerpo perfecto y la imposición de esa imagen por los distintos canales de comunicación.


    Retos de etapa

    En esta nueva fase de mi vida laboral me gustaría llegar a donde no me había atrevido a explorar todavía. Me gustaría hacer mi labor de manera más interactiva y multimedia, sobre todo desde mi nueva página. Creo que puedo divulgar más y mejor nutrición de calidad de este modo.

    Por supuesto el teletrabajo está a la orden del día y las labores online pasarán a demandar más tiempo que hasta ahora. Renovarse o morir, como reza el dicho popular. Es algo a lo que todos los profesionales, también sanitarios, nos veremos abocados los próximos años y que acabará siendo normal para pacientes y clientes.


    Agradecimientos

    Me gustaría dar las gracias a Sergio y Eva, de Web de Nutris, por su ayuda en la creación de la página en esta nueva etapa. Han tenido un duro trabajo conmigo porque, admitámoslo, soy muy perezoso para estos temas. Y más teniendo en cuenta la situación de amenaza por el coronavirus, la angustia por el confinamiento y la incertidumbre laboral que estamos sufriendo los dietistas-nutricionistas como autónomos.

    En los próximos días iré subiendo contenido nuevo a la red. Mientras tanto puedes seguirme en las redes sociales, pedirme información o suscribirte a la newsletter para estar informado de mis aventuras. ¿Te ha gustado el nuevo diseño de mi página web?



    Photo by Annie Spratt on Unsplash

    Come comida. No demasiada. Mayormente plantas

    Michael Pollan
  • ¿Por qué nos radicalizamos?

    ¿Por qué nos radicalizamos?

    Es normal que en los tiempos que corren hoy por hoy las personas indaguen sobre mejorar su salud física y su bienestar en Internet y redes sociales.

    Concretamente como profesional me preocupa el auge del volcado en la red de ciertos mensajes que pueden resultar dañinos para el usuario sin este saberlo.

    En concreto me voy a referir a los mensajes en nutrición y, si bien pueden provenir de personas formadas por un alma máter adecuada (grados universitarios en NHyD y ciclos superiores de dietética) en muchos otros no sucede así (blogueros, ingenieros hablando de dietas, asistentes a cursos de nutrición online no profesionalizantes, coaches…).

    Quiero decir, parece que la población de manera natural quiere saber sobre nutrición humana, comprender el cuerpo humano y mejorar su entorno más cercano.

    Y eso está bien, porque significa que se está creando una consciencia social más fuerte que antes respecto al estilo de vida y la alimentación.

    Pero una cosa es querer saber y otra querer educar, aleccionar o creer saber sobre nutrición sin ser dietista-nutricionista (o técnico superior).

    Si vosotros, público, tuvierais una hemorragia estomacal bastante seria, estoy seguro que iríais antes a vuestro médico más cercano que a que el curandero de turno os pusiera unas cataplasmas o al online-doctor de la página más insegura de la red, ¿verdad que sí?.

    Pues en nutrición pasa lo mismo y todo tiene sus consecuencias, sobre todo al hablar de temas que no tienen un consenso claro o aún están bajo investigación.

    Estos son algunos de los temas que surgen cada cierto tiempo y se repiten cíclicamente hasta el cansancio:

    • Dieta alta en grasas vs dieta alta en carbohidratos (adicionalmente puede ir asociada a un problema de salud como la diabetes)
    • Efectos del ayuno en personas de todo tipo
    • Algún alimento concreto y cáncer
    • Problemas nutricionales en grupos que llevan una alimentación determinada
    • Suplementar tal nutriente es muy bueno en tal enfermedad o situación.

    Entre otros.

    Estos estudios, aunque a priori puedan parecer fiables (un hombre es inocente hasta que se demuestre lo contrario) pueden esconder una realidad muy distinta, una realidad que pueda incluso invalidar dichos estudios.

    Hablamos entonces de los llamados “factores de confusión”, aquellos determinantes presentes en la construcción del diseño experimental del estudio que alteran el resultado final (lo “confunden”).

    Entre otros está, por ejemplo, no preguntar sobre hábitos de vida y ejercicio físico previamente a entender el efecto de una dieta concreta o bien no tener un cuestionario validado de consumo y frecuencia de alimentos (y entonces nos encontraremos con datos que no son incluidos o nunca se han llegado a dar).

    Esto puede alterar MUCHÍSIMO el resultado de un estudio, y podemos llegar a considerar positiva una dieta rica en Nocilla si los sujetos entrenan 8 horas al día cuando a todas luces este hábito es perjudicial.

    Al margen de esto, otro error muy común es no contar con una muestra de población suficiente que justifique las afirmaciones que se vierten por parte del investigador/ divulgador.

    No son pocos los estudios sobre ayuno que se ven de 8 personas. Y en concreto he llegado a ver alguno que en vez de escoger aleatoriamente a los sujetos ya los selecciona de modo que realicen ayunos (lo cual le resta valor estadístico una vez más) o unos sean deportistas y otros no pero sin separar por categorías, todos al montón (EA!).

    Finalmente están el sesgo ideológico y el conflicto de intereses. El primero viene siendo que si voy divulgando por ahí que las vacas sufren al mugirlas y elaboro un estudio sobre calidad de la leche, hay una alta probabilidad de que vaya a hablar mal de la leche para que se deje de mugir a las vacas.

    En cambio, el segundo es si directamente me paga una empresa de refrescos azucarados para hacer un estudio sobre el azúcar y su interpretación para la salud humana y curiosamente me sale todo positivo para este tema.

    No siempre los sesgos ideológicos y los conflictos de intereses tienen por qué influir, y puede haber colaboraciones muy fructíferas que ayuden a comprender ciertas vertientes de la alimentación humana, pero se tiene que CONTRASTAR siempre lo que se escribe y elabora con la literatura existente y segur unas metodologías correctas, sin mentir.

    A priori, nos fiaremos siempre más de estudios que no tengan estos sesgos o conflictos y que no escatimen en el debate.

    En cuanto al propio diseño del estudio, los hay realizados en entornos controlados y con la muestra de sujetos dividida aleatoriamente (Ensayos Clínicos o “Trials”) y los hay que son poblacionales y donde prima la observación de unos determinados hechos.

    En este caso, los Trials suelen ser la mejor opción, siempre teniendo en cuenta lo anterior y los observacionales suelen tener sus “peros”.

    Esto es, si yo por ejemplo analizo la incidencia de diabetes y el consumo de carne pero no pregunto todo lo que tengo que preguntar, no escojo bien a la población objetivo o no lo homogeinizo como debo, igual llego a asociar que la carne causa diabetes y no ser así.

    También existen las revisiones sistemáticas sobre un tema en concreto (presentación resumida de resultados de diversos estudios en uno sólo) o meta-análisis de los mismos (elaboración que usa métodos estadísticos para combinar los resultados de dos o más estudios), que al ser recopilaciones de estudios al respecto pueden tener más fuerza que un estudio aislado (recordemos de nuevo la importancia de una buena metodología y selección de los estudios).

    Y todo esto sin meternos en fregados de análisis estadístico, que hay modelos de análisis más apropiados para una cosa u otra y eso sería rizar el rizo.

    Como se ve, se debe de tener mucho cuidado con lo que se lee. Pero es tendencia humana querer ir a contracorriente y romper las normas.

    Está de moda decir “la educación universitaria no vale un duro”, “hay que actualizarse”, “las vacunas causan muerte y todo tipo de reacciones adversas” o “desconfía de los médicos, que están pagados por farmacéuticas”.

    Todo esto en base a evidencia ninguna; en muchos casos el modus operandi es odio al sistema por trauma previo (educación universitaria), querer lucrarse al margen de la verdad (movimiento antivacunas y herboristas charlatanes, cursos de nutrición no profesionalizantes para profesionales y no profesionales a la vez escondiendo la no habilitación) o simplemente, la motivación final es por tener alma de troll, como se conoce en Internet a aquellos que sólo quieren causar caos y polémica.

    Porque, por ejemplo, la persona que te recomienda sus cursos hizo el grado universitario anteriormente y sabe lo que sabe gracias al mismo. O que existe gente sin vacunar que puede sobrevivir gracias al entorno inmunizado que generan las vacunas al actuar en el resto de la población.

    Vivimos en mundo que se publican estudios en redes sociales según lo rompedores que sean con lo que se viene haciendo hasta el momento para conseguir el ”me gusta”  fácil, el “retweet” y otras tantas cosas que liberan dopamina a corto plazo (y engrosan el bolsillo del que publica normalmente).

    Pero que a la larga pueden resultar perjudiciales, sobre todo si el público que lee ese estudio se cree a pies juntillas lo que pone, a menudo quedándose sólo con el resumen (Abstract) o con las conclusiones del mismo (que como hemos comentado pueden ser una basura).

    Auténticos expertos en salud pública están saliendo de las redes sociales, y muchas veces ni siquiera están formados para ello o saben lo que implica redactar un estudio científico. Esto me preocupa.

    Tomando por ejemplo una dieta típica, no todas las personas responden de la misma manera. Si tú vendes que una dieta alta en grasas ayuda a adelgazar más rápido, la gente de seguro querrá hacer esa dieta.

    Y te estás olvidando de las adaptaciones metabólicas que hay detrás, del estrés que le puedes producir a la persona (unido al que le genera su vida diaria y su trabajo), de que algunas personas tienden a acumular esas grasa más fácilmente que otras, del aliento fétido en cetosis, de la sensación de fatiga, de la toxicidad por vitaminas liposolubles (cuyo vehiculo a la hora de su absorción es la grasa alimentaria)…

    En fin, muchas cosas que no se miran. No todo es el peso o el % de masa grasa.  Y por eso, existimos los DIETISTAS-NUTRICIONISTAS.

    Para hacernos responsables de todo esto (os reto a ir a pedirle responsabilidades a un tuitero a posteriori, ya veréis lo que tarda en cerrar la cuenta e irse a Cancún).

    Ahora bien, si sabemos que cada alimento tiene unas cosas buenas y otros otras (fibra en fruta, minerales en frutos secos…) por qué nos quedamos con cosas tan vacías como el contenido en un macronutriente en concreto?.

    He llegado ver a gente decir que es bueno que la población siga una dieta alta en grasas a base de bacon. Sí, BACON, como lo oyes. BACON FRITO. Porque aseguraban bajar más rápido de peso.

    ¿Y los hidrocarburos aromáticos policíclicos de la fritura?, ¿y los deshechos de la carne que quedan en el conducto intestinal?, ¿y el estreñimiento?, ¿y la falta de vitaminas del grupo B?, ¿y la deshidratación?, ¿y el exceso de proteína animal?, ¿y los triglicéridos sanguíneos?. Por supuesto, nada de esto nos tendría que preocupar en una alimentación saludable y equilibrada, pero aquí se daría el caso, desde luego.

    El culto al bacon frito, en su máximo «esplendior»

    Todo esto es una locura que espero que pare pronto, porque es ridículo lo que se está viendo bajo el paraguas de estar “divulgando ciencia”.

    ¿Quién otorga el carné de divulgador a esta gente no preparada para ello, amantes del “like”?. ¿Quién vigila a los divulgadores?. ¿Cómo podemos evitar que viejos problemas que se creían solucionados resurjan (como el caso del niño que murió en Cataluña por difeteria)?.

    Y, sobre todo, ¿por qué nos gusta tan poco el mensaje más cauto y con más evidencia?, ¿nos va la marcha o algo así?.

    Espero os haya gustado mi artículo de opinión y sobre todo que os haya hecho reflexionar sobre aquello que leemos en redes sociales y no está razonado como se debería.

    No es culpa vuestra, es culpa de aquel que expone sin saber. Leer bien un estudio científico es muy difícil y por eso hay paneles de expertos que llegan a conclusiones. 

    La ciencia y la salud avanzan, quizás más lenta de lo que nos gustaría, pero avanza, y debemos tener unos estándares de calidad de la educación y la información para no meter la pata y generar consecuencias que pueden ser fatales.

    «Twitter«, by Christopher is licensed under CC BY-SA 2.0

  • Fuentes alimentarias de gluten

    Fuentes alimentarias de gluten

    La celiaquía, como hemos visto en posts anteriores, consiste en una intolerancia crónica al gluten, una proteína del grupo de las prolaminas.

    Ésta provoca síntomas gastroinestinales principalmente y signos clínicos que oscilan de la malnutrición a las anemias y problemas de crecimiento. 

    Por tanto, debemos controlar las fuentes alimentarias (y no alimentarias potenciales) de esta proteína.

    Principales fuentes alimentarias de gluten

    El gluten se encuentra presente en el trigo, el centeno, la cebada, la avena  (fuentes alimentarias) o sus variedades híbridas y derivados de los mismos.

    Incluyendo el apartado»derivados de los mismos» podemos hacer la siguiente clasificación a priori de alimentos que lo contengan (Polanco, 2015):

    • Pan y harinas de trigo, cebada, centeno, avena, espelta, kamut o triticale.
    • Productos manufacturados con esas harinas o sus elementos: almidones, almidones modificados, féculas, harinas y proteínas (¡OJO INGREDIENTES CUANDO HAGAMOS LA COMPRA!).
    • Bollos, pasteles, tartas y demás productos de pastelería.
    • Galletas, bizcochos y productos de pastelería.
    • Pastas italianas (fideos, macarrones, tallarines, etc.) y sémola de trigo.
    • Bebidas malteadas o alimentos con malta en su composición (WHISKY, por ejemplo; ya no deberíais tomar alcohol, pero desde luego si sois celíacos menos)
    • ●Bebidas destiladas o fermentadas a partir de cereales: cerveza, agua de cebada, algunos licores…

    Contaminación cruzada

    Ya hemos visto las fuentes principales de gluten, pero puede pasar que ciertos alimentos o bebidas, por manipulación, composición o procesado, puedan contener gluten cuando de manera normal no lo tienen.

    También podemos introducir inconscientemente el gluten en otros alimentos o afectar a personas celíacas si hemos estado en contacto con fuentes de gluten y manipulamos alimentos que no lo contienen o bien queda en nuestra ropa, objetos…

    Esto es lo que se conoce como contaminación cruzada y puede resultar fatal para el paciente celíaco.

    Alimentos que pueden contener gluten

    Estos alimentos se constituyen en fuentes de esta prolamina de manera secundaria por ingredientes en su composición o procesado y son:

    • Embutidos: chorizo, morcilla, etc.
    • Productos de charcutería.
    • Yogures de sabores y con trocitos de fruta (depende de la línea de procesado).
    • Quesos fundidos, en porciones, de sabores y rallados.
    • Patés diversos.
    • Conservas de carnes.
    • Conservas de pescado con distintas salsas.
    • Caramelos y gominolas.
    • Sucedáneos de café y otras bebidas de máquina.
    • Frutos secos fritos y tostados con sal (no sucede lo mismo con los que son al natural y con cáscara, que son seguros)
    • Helados.
    • Sucedáneos del chocolate (chocolate con leche, negro de bajo porcentaje, cremas…)
    • Colorante alimentario.

    Para poder saber si algún alimento está libre de gluten, debemos buscar la etiqueta «sin gluten» en la etiqueta, ya sea certificado por la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE) o entidades capaces al efecto (por ejemplo, a nivel europeo). También hay sellos propios, como el de Mercadona.

    Otras fuentes de contaminación

    Aún con todo esto, la contaminación cruzada es un riesgo a correr (Jiménez Ortega et al.,2016), y por ello también debemos tener cuidado con las siguientes situaciones:

    • Manos (debemos cuidar la higiene para evitar trasladar la prolamina)
    • Superficies de trabajo (mesas, encimeras…). Debemos bien reservar un espacio para trabajar con alimentos sin la prolamina o bien tener mucho cuidado con la higiene de estas superficies.
    • Utensilios de cocina (ollas, sartenes, cubiertos, vasos, tablas para cortar…). Conveniente tener objetos específicos para operar con alimentos sin gluten.
    • Productos con gluten que sueltan polvo (supermercado, lugares de almacenamiento…)
    • Aceites y aguas de cocción (el gluten de alimentos presentes puede quedar impregnado en ellos)
    • Electrodomésticos que se usen para alimentos con gluten (tostadora, microondas, horno…)
    • Paños, bayetas y estropajos (sobre todo si se han limpiado superficies contaminadas previamente)
    • Ropa (arrastra partículas)
    • Bares, restaurantes, comedores escolares… (si no tienen precaución en el cocinado y almacenamiento de los alimentos sin gluten).

    NUEVAS TECNOLOGÍAS

    Gracias a los nuevos tiempos que corren, se han desarrollado aplicaciones muy útiles para poder saber si, por ejemplo, un restaurante ofrece opciones alimentarias para celíacos o no, o incluso que afecten a otros intolerancias o alergias. Por ejemplo “Facemovil”, desarrollada para dispositivos móviles por la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE) o “esta otra app” desarrollada por la organización Coeliak UK. Muy útil para cuando estemos de viaje, sin duda.

    Seguimos en la siguiente entrega sobre este tema. Espero os haya gustado, ¡saludos!.

    Ricardo Estévez
    NUTRICIONISTA

    info@ricardoestevez.es
    600 01 70 01

    Artículo original en: http://clinicareactive.com/fuentes-de-gluten/

  • El gluten: enfermedades asociadas

    El gluten: enfermedades asociadas

    En los últimos tiempos el gluten ha cobrado importancia en el glosario popular debido en parte a la mejora en el entendimiento de la enfermedad celíaca y su divulgación y a otra parte por la escalada creciente de modas y mitos erróneos respecto al gluten. Vamos a realizar una serie informativa en varios días sobre esta molécula y las verdades o mentiras que se cuentan sobre ella.

    ¿QUÉ ES ESO DEL GLUTEN Y LA ENFERMEDAD CELÍACA?

    El gluten, según la FAO en su Códex Alimetarius (CODEX, 2008) se define como “una fracción proteínica del trigo, el centeno, la cebada, la avena o sus variedades híbridas y derivados de los mismos, que algunas personas no toleran y que es insoluble en agua y en 0,5M de NaCl (la sal de mesa, para que nos entendamos). El 50% del gluten está constituido por prolaminas, unas proteínas insolubles en agua de función de reserva energética y de sustratos para la semilla del cereal y que son las principales causantes de la enfermedad celíaca. En el gluten del trigo, la principal prolamina de interés es la gliadina. También hay gluten en centeno, cebada, maíz o avena.

    La enfermedad celíaca, por su parte, está definida como una enfermedad sistémica autoinmune producida por la intolerancia permanente a una secuencia de aminoácidos (prolaminas tóxicas) mediada por células T (un tipo especial de glóbulo blanco que nos protege a nivel inmunitario). En su locura, estos glóbulos blancos también atacan la mucosa intestinal mediante la acción de Inmunoglobulinas A principalmente. Se detecta así en suero la aparición de estas inmunoglobulinas, que reflejan la condición celíaca, o también se puede diagnosticar la enfermedad mediante biopsias de intestino delgado proximal para observar la atrofia consecuente de la mucosa intestinal.

    TIPOS DE ENFERMEDAD CELÍACA

    Según sus síntomas y evolución, la celiaquía se puede presentar de 4 formas diferentes (Vaquero et al. 2015):

    •La forma típica (clásica o sintomática)
    •Otra modalidad atípica (subclínica o monosintomática)
    •Las clases silentes o asintomáticas y latentes
    •Forma clínica asociada a grupos de riesgo

    La forma típica se presenta sobre todo en niños menores de dos años y se caracteriza por sus severas lesiones intestinales. Se genera una malabsorción nutricional, con pérdidas de proteína y grasa en heces, intolerancia a la lactosa y diarrea osmótica. Los tests serológicos son positivos y la mucosa intestinal está muy dañada y atrofiada.

    Refieriéndonos a la forma atípica o subclínica, en este caso se presenta más tarde en el tiempo que la típica, y con una mayor levedad e intermitencia de los síntomas (cuando los hay, puesto que muchos son asintomáticos), con una repercusión nutricional menos relevante. Se observa daño en la mucosa y los tests serológicos son positivos.

    La forma silente se caracteriza por cursar sin síntomas claros durante varios años pero presentando atrofia de las vellosidades intestinales.  Otro tipo de celiaquía no clásica es la forma latente, en la cual el paciente presenta o no síntomas pero la mucosa intestinal está normal. Sin embargo evoluciona en atrofia de vellosidades intestinales con el tiempo. La vigilancia debe ser un factor a tener en cuenta en ambos tipos. Son tipos que se presentan en adultos sobre todo.

    La forma clínica asociada a grupos de riesgo se basa en la situación de personas que padecen determinadas enfermedades que preceden o se manifiestan simultáneamente a la enfermedad celíaca. Ya que la enfermedad celíaca se manifiesta con mayor frecuencia en estas personas, estamos ante grupos de riesgo. Entre estas enfermedades están la dermatitis herpetiforme, la diabetes mellitus tipo I, el déficit selectivo de IgA, el síndrome de Down, enfermedades hepáticas y tiroideas. También ser familiar de primer grado de un paciente celíaco constituye un grupo de riesgo, pues la prevalencia de celiaquía en este caso es del 10-20%, manifestándose de manera asintomática o con síntomas leves.

    ENFERMEDADES ASOCIADAS AL GLUTEN

    Paralelamente a estas formas principales de presentación de la enfemedad celíaca, también existen dos patologías asociadas al gluten: por un lado la alergia al trigo y por otro una enfermedad conocida como “sensibilidad al gluten no celíaca” (NCGS).

    ALERGIA AL TRIGO

    En el caso de la alergia al trigo, el gluten poco tiene que ver. Esta  condición es como todas las alergias una reacción de hipersensibilidad debido al contacto con el trigo y sus proteínas. Esta reacción es mediada por la inmunoglobulina E. Es bastante rápida y sucede a los pocos minutos de exposición. Su prevalencia poblacional en cambio es muy baja (0´1%) (Jiménez Ortega et al. (2016)). Midiendo la inmunoglobulina en sangre o provocando la reacción se puede diagnosticar esta patología. Sus efectos dependen de la vía de contacto con el trigo. Ésta puede ser digestiva, respiratoria o cutánea. Sus síntomas incluyen urticarias, vómitos y/o diarreas y rinitis o síntomas respiratorios como puede ser el asma.

    SENSIBILIDAD AL GLUTEN NO CELÍACA (NCGS)

    En esta condición, la exposición a las prolaminas  del gluten desencadena síntomas como diarrea y dolor abdominal agudo. En este caso, la enfermedad se define como una condición que sin ser alérgica ni autoinmune, conlleva síntomas similares a los observados en enfermedad celíaca una vez que se consume gluten (Igbinedion et al., 2017). La presencia de gluten según Igbinedion et al. provoca a su vez un cambio en la población bacteriana intestinal o disbiosis. Este cambio se ha propuesto también como mecanismo desencadenante de la sintomatología observada

    Lógicamente la sintomatología mejora cuando se retira el gluten de la dieta y reaparece si se reintroduce. La NCGS comparte gran parte de sus biomarcadores con la enfermedad celíaca. Sin embargo, no se identifica con atrofia o daño en las vellosidades intestinales. Esto hace que la identificación de esta sensibilidad al gluten no celíaca resulte una tarea complicada. La clave para entender este sensibilidad al gluten podría no recaer precisamente en el gluten.  Podrían ser los fructanos, una clase de moléculas comprendidas dentro del grupo de los monosacáridos, disacáridos, oligosacáridos y polialcoholes fermentables (FODMAPs). Estos fermentan en el intestino y producirían estos síntomas.(Skodje et al., 2018).

    (Post visto originalmente en CLINICA REACTIVE)

    Ricardo Estévez
    NUTRICIONISTA

    info@ricardoestevez.es
    600 01 70 01

  • Cafeína y quema de grasas: ¿puro marketing?

    Cafeína y quema de grasas: ¿puro marketing?

    Durante los últimos años el consumo de café está aumentando a buen ritmo, de hecho según la International Coffee Organization este incremento se sitúa desde el año 2012 en un 1.3% anual en todo el mundo. Esta bebida constituye la vía de ingestión principal para muchas personas de una molécula que nos ayuda a movernos día tras día: la cafeína. Pero no es la única, puesto que la cafeína también se puede encontrar en los tés (a nivel popular se le llama teína pero no es que sea una molécula diferente), bebidas energéticas,  suplementos para deportistas, refrescos…

    Se había escrito un libro, “Prozac Nation”, que ilustraba la dependencia del mundo globalizado a una droga antidepresiva, el Prozac. Pero a mi me gustaría ir un paso más allá y hablaría más bien de “Caffeine Nation”, ya que esta droga se ve mucho más a menudo y quizás es por eso que no le damos la importancia que se merece.

    Pues bien, la molécula en cuestión pertenece al grupo de las metilxantinas, conjuntamente con otras moléculas de las cuales es bien destacar la paraxantina, teobromina y teofilina, algunas de las cuales también se encuentran en alimentos como el cacao puro.

    Estructura química de las metilxantinas. Imagen perteneciente a Saldaña et al. (2000)

    En el café, la molécula más abundante al respecto es la cafeína. Las metilxantinas tienen establecidas unos rangos de dosis en los cuales no se producen efectos adversos y se aportan beneficios para la salud humana. En el caso de la cafeína, por ejemplo, también tiene establecida una dosis letal (sí, la cafeína puede llegar a matar), que en este caso es de 192 mg por kg de peso y es la que más debemos tener en cuenta. En la práctica viene representando 13440 mg para una persona de 70kg (persona promedio) o unos 13,4g. En cambio, la dosis letal de la teobromina es de 1000 mg/kg de peso, bastante más elevada.

    En el caso de la cafeína, para notar un efecto tóxico agudo deberíamos de consumir 10g/ día o lo que es lo mismo 100 tazas de café instantáneo. Esto es la norma general pero la variabilidad genética interindividual nos hace más predispuestos a los efectos de estas moléculas.  Estos efectos agudos se traducen en alteraciones respiratorias, problemas gastrointestinales, nerviosismo, dolor de cabeza, taquicardia, arritmias, náuseas… y aunque se ha hablado de una dosis relativamente elevada para notar al 100% estos efectos, se pueden notar los síntomas con cantidades menores.

    En el caso de los efectos crónicos esto ya es otro cantar y nos encontramos con alteraciones hepáticas, musculares, gastrointestinales y renales, que modifican su normal funcionalidad. Con un nivel de consumo crónico más elevado de café podríamos experimentar falta de potasio en sangre, debilidad muscular y enfermedades musculares o vómitos. Respecto a las otras, parece que la paraxantina y la teobromina son prácticamente inocuas (salvo en caso de consumir más de 100g de polvo de cacao puro por día para la teobromina, que produce sudores, temblores y migrañas); pero la teofilina si produce efectos tóxicos similares a la cafeína e incluso más potentes, aunque la dosis oral necesaria para este tipo de efectos es más alta que en el caso de la primera sustancia.

    Para que os hagáis una idea, una taza de café espresso  de 70ml nos aporta de media 140 mg de cafeína y trazas de las otras metilxantinas, frente a un rango de entre 3 y 16mg  que ofrece un descafeinado sólo de 30ml. En la revisión de Monteiro et al (2016), que es OPEN ACCESS, podéis encontrar una tabla con contenidos de metilxantinas en diversas bebidas/alimentos. Es muy rara la intoxicación aguda debido también al eficiente proceso de eliminación hepato-renal de estas moléculas; mas en algunos casos esta eliminación para ser completa requiere de entre 3 horas a 6 horas desde el último consumo (este último caso en metabolizadores lentos), por lo cual no debemos consumir bebidas con cafeína antes de irnos a dormir, por el fuerte efecto activador del sistema nervioso simpático que poseen. Grupos de personas como embarazadas , niños y adolescentes deberían limitar el consumo de cafeína. En el caso de las mujeres embarazadas esto es debido a una metabolización más lenta de la cafeína y en el caso de niños y adolescentes porque su estructura cerebral todavía está desarrollándose y además puede influir en los hábitos de sueño y el descanso. No olvidemos que la cafeína actúa sobre el sistema nervioso central principalmente.

    Hasta 400mg de cafeína por día viene a resultar una cantidad relativamente segura que no presenta efectos adversos, tal como reflejan algunos autores.

    A lo que venía a hablar con este artículo, al margen de los efectos perjudiciales que puede producir dependiendo de la etapa del ciclo de vida en que se consuma la cafeína (embarazo, infancia… que tienen sus propias problemáticas) y la dosis, es sobre el efecto de “quema de grasas” con el que etiquetan productos que contienen cafeína y a cuyo reclamo acuden miles de personas ya sean deportistas  que quieren ponerse a punto para una carrera a gente que quiere perder grasa bajo la ley del mínimo esfuerzo.

    Este efecto se conoce como “lipotropismo” y consiste en el favorecimiento de la eliminación de grasas, siendo no exclusivo de la cafeína, ya que comparte esta cualidad con la teofilina y la teobromina (metilxantinas). Este efecto parece muy aceptado puesto que se ha venido observando una movilización de los ácidos grasos al torrente sanguíneo tras su consumo (Kim et al. (2010), a la par que un ligero efecto termogénico (producción de calor en respuesta a la ingestión de las metilxantinas). En cambio, otros estudios como el de Van Baak et al. (2010) concluían que este efecto movilizador de grasas era prácticamente despreciable (empleando cafeína tras bloquear las señales simpáticas y poder ver el efecto de la cafeína sin sesgos). La revisión de Monteiro en este caso refleja hallazgos sobre oxidación lipídica “in vitro”, pero no comenta estudios en humanos al respecto; sin embargo si observa una inhibición parcial de la acumulación de grasa en humanos (en parte debido a la inhibición de dos amilasas cuyo resultado es una menor absorción de glucosa a nivel intestinal y la activación de una enzima reguladora del balance energético celular (Grosso et al. (2017)) y que ésta pueda ayudar a controlar o reducir ligeramente el peso corporal. En efecto, la mayor parte de estudios al respecto que observan efecto de oxidación relevantes son “in vitro” mientras que para observar bien los efectos en humanos necesitamos ensayos clínicos. Un estudio que refleja muy bien este concepto es el de Acheson et al. (2004)  que mostraba que hasta un 76% de los ácidos grasos movilizados en reposo reingresaban en la célula, siendo el resto oxidados por el metabolismo basal. Esto nos lleva a pensar que la oxidación de ácidos grasos en reposo tras consumo de cafeína es insignificante, mientras que si se acompañase de una actividad deportiva se superarían los valores máximos de oxidación respecto a no tomarla. De hecho, Acheson cuando bloqueaba los receptores adrenérgicos veía que el efecto de la cafeína era muchísimo menor, pero no efecto cero, por lo que quizás tenga algún tipo de efecto intrínseco la propia cafeína. En detrimento de todos los ensayos clínicos en humanos, he de decir que el número de participantes es bastante bajo, pero creo que el diseño metodológico está bastante bien hecho, salvando el hecho de que los participantes siempre pueden mentir sobre su dieta. Adicionalmente, las dosis utilizadas en estos estudios alcanzan los 700mg de cafeína en el caso de Acheson et al., 350mg en el de Van Baak et al. y 210mg  en el de Kim et al.(tomando como base a una persona de 70kg de peso), siendo estas dos últimas dosis más factibles de alcanzar en la práctica por un ser humano mediante la toma de café.

    No debemos olvidar que un alimento o bebida es más que uno de sus componentes por separado, y que en ellos por ejemplo están las catequinas del té o los lignanos, cuyos efectos sobre beneficiosos sobre la obesidad están bien comprobados. Sería interesante observar si existe algún tipo de efecto sinérgico con las metilxantinas o si, quizás, el mantenimiento del peso está más bien mediado por estos otros componentes. En cualquier caso, eso cosntituye parte del futuro.

    Por eso, recalcar una vez más que no existe un “alimento/líquido mágico quemagrasas” y que en el caso de la cafeína (a expensas de estudios en humanos de las otras metilxantinas) el efecto oxidativo es muy, muy leve. Tan sólo el trabajo duro y el esfuerzo, tanto con el establecimiento de unos hábitos dietarios y de vida saludables como con la actividad físico-deportiva regular, pueden facilitar la reducción tanto de peso como del valor porcentual de masa grasa corporal.

    Y con esto, me despido nuevamente, tras mi vuelta de las vacaciones de verano. ¡Nos vemos próximamente!.

    «Human Petrol» by John O’ Nolan is licensed under CC BY 2.0

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Ricardo Estévez

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