
Me llamo Ricardo y soy dietista-nutricionista
De pequeño tenía un problema que actualmente afecta a la mayor parte de la población: un gran sobrepeso. Tenía una vasta disponibilidad de alimentos insanos dentro y fuera de casa y, aunque siempre me gustó practicar deporte, no era suficiente para compensar las calorías vacías que iba sumando día sí y día también.
Fue entonces cuando comencé a visitar a una nutricionista y años después conseguí normalizar unos hábitos que me han hecho ser hoy quien soy. Y también estudiar lo que he estudiado: nutrición.
Como soy una persona muy curiosa, intento reciclar mis conocimientos activamente y nunca dejo de aprender, pero siempre con humildad y luchando contra los falsos mitos que aquejan a la nutrición como, por ejemplo, que comer carbohidratos por la noche engorda.
Creo que la nutrición es un tema asequible pero que conlleva una gran responsabilidad y mal explicada —o si cae en malas manos— puede confundir y hacer mucho daño. Es ahí donde entro yo.
Mi trabajo como dietista-nutricionista consiste en ayudar a las personas, entidades o empresas a conseguir una mejor salud individual o colectiva o, en el ámbito deportivo, mejorar el rendimiento, sin trampa ni cartón y solo con la evidencia científica más firme en la mano.
Ya sea en consulta o fuera de ella, podemos centrarnos en un problema concreto o formar a las personas en los hábitos de vida que más van a ayudarles a cuidar su salud.
Siempre miro de cara al futuro, pues comer y nutrirse correctamente es una carrera de fondo. Por eso programamos seguimientos, sesiones para repasar lo aprendido y muchos levantamientos tras alguna que otra caída por el camino. Equivocarse es normal y no somos perfectos.
Una buena alimentación ayuda a mantener un rango de peso adecuado y va mucho más allá. Puede mejorar patologías inflamatorias, favorecer la recuperación tras los entrenamientos, ayudar a regular el tránsito intestinal y disminuir los niveles de estrés, por citar algunos beneficios.
También en el ámbito laboral se ha visto que potencia la productividad de los trabajadores y disminuye el absentismo por causas de salud. Para poder aconsejarte a ti, a tus trabajadores, deportistas o clientes, analizo factores económicos, clínicos, sociales, de actividad física y del entorno.
Quiero que aprendas a manejar tu alimentación y a adaptarla a tus circunstancias, para que “comer bien” deje de ser una preocupación constante.
